CHARLA DEL ECONOMISTA JOSÉ LUIS ESPERT EN LA BCSF

Presentó el libro.

 

 

 

El futuro del país está en manos de ustedes”, les dijo el economista José Luis Espert al grupo de jóvenes integrantes de los programas del Programa Nuevos Dirigentes de la Bolsa de Comercio de Santa Fe y de los Ateneos de Jóvenes de CARSFE y de la Sociedad Rural de Santa Fe, con quienes compartió una charla en la que presentó los ejes temáticos y propuesta que desarrolló en el libro: “La Argentina devorada”, de reciente publicación.

“Es un relato que la sustitución de importaciones genera empleo. Que al campo lo manejan un grupo de oligarcas, que lo único que saben hacer es cobrar rentas. Que sólo el Estado presente es el que genera derechos en la ciudadanía. Que sin los sindicatos como los que tenemos hoy, no tendríamos justicia social en el país”, indicó.

“Ustedes han conocido algunos años de relato con la década kirchnerista (…) pero no han estado expuestos a la radiación del populismo por muchas década como nosotros. Por lo tanto, sino lo cambian ustedes, es difícil que los cambien otros”, dijo el orador a modo de introducción de los motivos que lo llevaron a escribir ‘La Argentina devorada’ ”.

El Dr. José Luis Espert vino a Santa Fe invitado por la Fundación Civil Río Paraná y la sede de la BCSF respondió preguntas del periodismo, y luego dio una charla seguida de preguntas, para los participantes del Programa Nuevos Dirigentes y de los Ateneos rurales. Al final de la tarde, dio una conferencia para todo público en el auditorio de Jerárquicos Salud. Asimismo, había compartido un almuerzo con el presidente de la BCSF, Ing. Olegario Tejedor y el presidente de la Fundación, Río Paraná, Alberto Kohan.

 

El libro

 

Espert se describió a sí mismo “como economista y no como escritor”.”Mi estudio se dedica a hacer pronósticos sobre la base de estudio de variables clave  de la economía como el comportamiento de la inflación, de los salarios, el tipo de cambio, el nivel de reservas del Banco Central, entre otras, para empresas que consumen mis informes y con los cuales pueden hacer buenos negocios. Es decir vivo de venderles pronósticos económicos a las empresas”.

“La Argentina devorada” surge como consecuencia de que a la par de mi actividad profesional, empecé a estar cada vez más preocupado por la decadencia de la Argentina”, indicó y a continuación, refirió que en la primera mitad del siglo XX, el país ocupaba el N° 10 en el ranking mundial de ingreso per capita. En la segunda mitad de ese siglo ya estaba en el lugar N° 50, es decir había perdido 40 puestos en 70 años. Es a partir de la segunda mitad del siglo XX, Argentina se derrumba y no para de perder posiciones”, explicó.

“A mediados de siglo XX aparece Perón en la escena política argentina. Si bien la decadencia del país había comenzado antes, con Perón tomó cuerpo. Les quiero decir –comentó- que los experimentos económicos buenos y malos tienen consecuencias económicas bastantes tiempo después. Por ejemplo, la Convertibilidad que arranca en marzo de 1991, hizo cosas mal durante 10 años; sin embargo, explotó en el décimo año. La reforma estructural más extraordinaria del siglo XX en emergentes, la tuvo Argentina pero quedó arruinada por el desastre que hicieron Menem y Cavallo. Ese desastre fiscal terminó prendiendo fuego al país 10 años después de empezar”

 

Sistema populista

 

El orador retomó el tema de la decadencia del país diciendo que “la Argentina había empezado a recorrer el camino del populismo con Yrigoyen, pero Perón le da sustancia al populismo, le da cuerpo y lo transforma en un sistema, por eso es tan difícil de cambiar”

El sistema populista que Argentina aplica desde hace más de medio siglo como sistema es “un triángulo”, define Espert. “Tiene tres vértices: uno, los empresarios prebendarios; el otro, el Estado grande y deficitario y el tercero, el sindicalismo. Perón toma   la Carta del Laboro, de Mussolini, para montar la estructura legal y estratégica de la política con el sindicalismo”, historió.

“La Argentina tiene un sistema que le provoca la decadencia, que funciona como un modelo organizacional y es el que ha llevado al país a la decadencia”, reafirma el economista. “El sistema de estos tres personajes interactúan y ninguno se explica a si mismo, sino que se explica en función del otro”

“Por eso es un sistema y es tan difícil romperlo porque hay un aceite entre los tres; un mecanismo de relojería entre ellos”.

 

Los tres vértices

 

Luego pasó a describir cada uno de estos tres vértices.

“El empresario prebendario en la Argentina, típicamente, es el que vive de la sustitución de importaciones, bregando para que la Argentina mantenga cerrado el comercio y no tenga que competir con nadie, con el cuento de que si no se sustituyen importaciones no hay empleo. No ven a las importaciones como un método directo e indirecto de producción, sino como una amenaza para el empleo industrial de la Argentina. Esto es falso pero está metido en el relato.

“En ese modelo de empresarios prebendarios, además del que sustituye importaciones, está el que vive de la promoción industrial. El ejemplo es Tierra del Fuego: nos venden celulares a valores 4 veces mayores del precio internacional para generar empleo en la zona más austral del país.

“El tercer tipo de empresario prebendario es el que vive de la obra pública. Gran parte de la clase empresaria que se dedica a la construcción está enmascarada en el discurso de usar los impuestos de los contribuyentes para que se haga obra pública y ganar más plata.

“Al mismo tiempo, estos tres tipos de empresarios, le hacen creer a los políticos de turno, que el campo es un sector rentista; que no genera valor agregado y que, además, hay que darle con un caño con retenciones, con prohibiciones para exportar alimentos para que los alimentos sean baratos y el empresario industrial tenga que hacer poco esfuerzo para pagar los salarios que paga”.

Luego, Espert señaló que este tipo de empresario, que tiene poder de lobby para imponer la política económica, es enemigo del sector agropecuario. “Los dirigentes agropecuarios, en general, son reclamantes de que no haya retenciones, pero más grave que éstas, es la sustitución de importaciones”, sostuvo. “Si yo como gobierno le garantizo al empresario prebendario una renta cierta, quién va a invertir en el campo que corre los riesgos del cambio climático”.

“El enemigo para el campo es la sustitución de importaciones”, afirmó el orador, quien señaló a continuación, que la Argentina tenía que salir a vender al mundo, agro, petróleo, energía y turismo. “Hay que cambiar al empresario reptil por uno que le venda cosas al mundo.

“El segundo vértice es el Estado grande y deficitario”, sostuvo y dijo que Argentina tenía dos problemas: los impuestos más altos del mundo y el elevado déficit fiscal.

“Dicen que si no hay un Estado presente, no hay derechos; esto es mentira. El Estado debe estar sólo para proveer los bienes y servicios públicos básicos: seguridad, salud, educación, diplomacia y justicia. El que duda sobre esto, debe ver lo que ha ocurrido en los últimos 70 años”, acotó.

“El tercer vértice es el poder sindical que está relacionado a una justicia con problemas. El soporte del sindicalismo lo dan cuatro leyes: de Contrato de Trabajo, de Convenciones Colectivas, de Asociaciones Sindicales y de Asociaciones Profesionales. “Tenemos los costos laborales más altos del mundo, y también una justicia laboral loca”, opinó.

“La consecuencia de la sustitución de importaciones y del Estado presente y deficitario es que tenemos 5 millones de trabajadores en negro; 8 millones de personas viviendo de la dádiva pública sino, no comen y de 12 millones de argentinos bajo la línea de pobreza.

“Sin duda que este modelo laboral importado de Mussolini tiene que ver con esta decadencia. Es un modelo muy rígido en el que hay unicatos y sindicatos en los que no hay lugar para las minorías y que ha transformado a los sindicalistas en verdaderos señores feudales”, describió.

 

Cambiar

 

“Es obvio que lo que tendría que hacer Argentina es cambiar porque lo único que le produce lo que está haciendo es decadencia. Argentina tiene que ir al libre comercio; tiene que competir con el mundo; tiene que tener un Estado pagable y sin déficit. Debe ir a un mercado laboral flexible como lo tienen todos los países a los que les va bien.

“Tenemos que romper el sistema. El contra modelo, es obvio que es mejor que el modelo que tenemos. La antítesis de que hacemos nosotros es lo que provoca prosperidad en otros países y citó los casos de Australia, N. Zelanda, Chile y Perú.

“Lo nuevo de mi libro, probablemente, sea haberle encontrado el agujero al mate en el sentido de haber dicho: ‘acá tenemos este modelo y así funciona. Si me meto en su análisis puedo entender todo lo que pasa, y es el resultado de análisis de 200 países, de 200 años y de haber analizado de ellos, el comportamiento de 60 variables”, fundamentó el orador.

Luego Espert sostuvo que “al triángulo hay que cambiarlo por empresarios competitivos, que vean al agro como motor; por un sistema político diferente que busque tener un Estado pagable y sin déficit; y con sindicalistas que sean sindicalistas y no señores feudales”

“Romper el sistema es más difícil que cambiar a los políticos de turno. El desafío es tener claro que esto es un sistema que en lugar de discutir el fondo del sistema, es un motor de descalificación y denigración de aquél que se le opone. Y lo que realmente se le opone a este sistema, es el liberalismo”, finalizó para luego responder a preguntas de los presentes.

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09-11-2017  |  Imprimir

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